Es un anillo flexible y transparente que libera hormonas que evitan la ovulación.
Se oprime con gran facilidad con los dedos índice y pulgar, para que te lo puedas colocar y retirar tú misma de la vagina.
Se usa durante tres semanas, luego te lo retiras para que te venga la menstruación. Una semana después te colocas un anillo nuevo.
Es el anticonceptivo con menor dosis hormonal, además actúa localmente.
81% de las mujeres prefirieron el anillo que otros métodos anticonceptivos que habían utilizado anteriormente. El 90% de las mujeres recomendarían el anillo mensual a una amiga.
La parte superior de la vagina no es muy sensible y esto contribuye a que la mujer se olvide completamente de que lleva puesto un anillo (al igual que se te olvida cuando llevas un tampón).
Si cambias de opinión ese mes y decides quedar embarazada, simplemente lo dejas de usar y tu ovulación retornará rapidamente.
Según el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG, 2010), los beneficios del anillo van más allá de la prevención del embarazo no previsto, se ha usado exitosamente para tratar la dismenorrea o menstruaciones dolorosas o con hemorragias, que causan muchas veces inasistencia a clases o ausentismo laboral. Además:
Usar anticonceptivos aumenta el placer en tus relaciones sexuales, ya que te sentirás libre de temores. Esto te permite tener una vida sexual muy activa y vivirla a plenitud.
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